me está doliendo ser una tonta en el amor porque me entrego entera, y porque el amor se acaba, y me quedo con nada. me quedo desnuda y soy una naba.
no aprendo más quisiera aprender, pero no quiero. ¿? si, las dos. las intensidades me atraen, y me demuelen.
en algún momento tenía que llorar esta separación, se venía la tormenta y se vino, y llueve. y de nuevo escribo, más rápido de lo que pienso. No pienso, los dedos rotos van solos. saben el camino de vuelta a casa, les encanta ser víctimas y aprovechan. soy masoca, como adicta a la inestabilidad. voy a la casa de papá a humillarme, a fracasar una vez más, a demostrarle por un segundo que tengo el caballo cansado, que no se como encarar el mundo. a que me abrace y me digan Mya, no es por ahí, tampoco es por ahí. y a darme cuenta de que no me van a decir nunca, lo que quiero escuchar.
busco lo que no se que buscar. encuentro lo que no quería encontrar hoy es negro, estoy vestida, y estoy linda, como para mi funeral, otra de mis vidas se muere, la mato. soy un suicida de poca monta, me invento y rompo mis tuercas. voy sin rumbo con dos valijas, con una angustia en el pecho, con un corazón deshecho de tanto andar, y dispuesta a darlo de frente contra otra pared. porque soy así, porque me atrae desangrarme, hasta desmayar. porque me hace volar, porque escucho música a todo lo que da y soy un fantasma que solo sabe dar. una banana que no se sabe quedar, que pierde en cada pelea, que cede y pierde todo lo que nunca tuvo. terremoto. así de repente, un terremoto que me sacude. quiero salir corriendo de esta casa, quisiera demolerla, quisiera no perder. el problema es perder, es salir lastimada aunque esté haciendo lo que quiera. siempre fui mala perdedora. soy vil, me enojo y odio. soy ambiciosa, quiero felicidad total, extrema. la persigo, la necesito, al menos la esperanza de poder alcanzarla. Pablo no es el camino. el problema es si yo soy el camino. busco perfección y opero con una herramienta imperfecta. soy de nuevo una ilusa, que no hace caso a todas los teoremas de la razón. La razón no me está llevando a ningún lado, y yo quiero volar de acá. tengo que salir, tengo que olvidar este lugar, tengo que llorar y dejarme llevar.
veo a Montevideo, y no reconozco hogar. la cocaína mamá era peor dice la canción. el dejar esta casa me vuelvo a mi esencia, esa que tanto temo, donde todo depende de mi. Donde tengo otra oportunidad de hacer las cosas, de probarme si soy fuerte, donde está esa puerta abierta que se puede cerrar en mi cara, vuelvo de nuevo al punto cero, a fracasar de nuevo.
ese pánico al fracaso, ese dolor instalado, que el sólo olerlo me hace agradecer los momentos buenos, los llanos de mis crisis. Busco ese terror, lo encuentro para poderlo contrastar y decirme y explicarme que lo bueno es tan bueno o más de lo que sé.
esta verborragia me calma, fue un año de anestesia, de no ser yo, de no dibujar, de ocultar, de no gozar, de forzar, de intentar. yo no quiero ser esa, yo quiero ser esta trato de convencerme de que tirarme al abismo lo vale, de que voy a volar. soy valiente, solo que lloro al pensar, y lloro sin llorar soy una chanta, me duele al hueso y todo queda escondido, en piel banca que no humedece, que solo clava sus agujas en las venas, que solo ataca la sangre y la hace hervir, la hace correr, le hace presión a mi corazón. dolor interno que seguro es indoloro, que me lo autogestiono para poder escribir todo esto y dar una vuelta al ciclo, ser un aparato, ser un zapato que pisa fuerte, que mueve la cabeza mientras no encuentra adjetivos apropiados. escucho una canción en repeat. digno de mi locura, de mi ensañe, del dolor que estoy induciendo, de la culpa que ha de estar en algún lado escondida, porque mi rabia la busca, y la va a encontrar. es otra herramienta de tortura que vaya sí domino, soy una genia, se volverme polvo tan fácil, pero después no se que hacer con la ceniza. y me voy poniendo gris, hasta vestirme toda de negro.
no se a donde gritar, siquiera se si puedo gritar. solo sabría dibujar. pero no tengo ganas, ninguna.
ardo en mi furia, me quemo sola. esto es un guerra.
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TU PROPIO JESÚS PERSONAL ALGUIEN QUE OIGA TUS PLEGARIAS ALGUIEN QUE SE PREOCUPE TU PROPIO JESÚS PERSONAL ALGUIEN QUE OIGA TUS PLEGARIAS ...ALGUIEN QUE ESTÁ AHÍ
SINTIÉNDOTE EXTRAÑO Y ESTÁS SOLO CARNE Y HUESO AL TELÉFONO LEVANTA EL AURICULAR YO TE HARÉ CREYENTE
QUÉDATE CON EL SEGUNDO MEJOR PONME A PRUEBA LAS COSAS EN TU PECHO QUE NECESITAS CONFESAR LAS ENTREGARÉ SABES QUE YO PERDONO
ALCANZA Y TOCA LA FÉ ALCANZA Y TOCA LA FÉ
TU PROPIO JESÚS PERSONAL...
SINTIÉNDOTE EXTRAÑO Y ESTÁS SOLO CARNE Y HUESO AL TELÉFONO LEVANTA EL AURICULAR YO TE HARÉ CREYENTE
lloro tan fácil...una maricona. una guerra con la persona que más quiero, y pierdo armas y dignidad. y ya no quiero pelear.
No quiero compartir mi cama. Este es el momento en que pienso que hacer planes no es bueno, que confiar tampoco, y que uno está solo. No hay vuelta que darle.
y no me acostumbro carajo, y sigo intentando que me quieran, y sigo buscando que me protejan, y sigo confiando en los demás, y sigo sin confiar en mi.
¿cuándo voy a aprender?
cero expectativas en los demás, cero proyección que involucren a otros.
Tengo suficientes personas que me dicen que no tengo nada para dar, que soy mala hermana, mala hija y mala persona. Me cuesta construír un autoestima decente por mi misma, no puedo costear otra persona que me apriete contra el piso. Un día voy a creer todo lo que dicen, y voy a dejar de vivir. y ojalá cuando deje de vivir, mi cuerpo no siga vivo. ¿mirá si dejo de vivir mañana, y mi cuerpo sigue vivo por 50 años? ¿mirá si me olvido de mi?
y me encantan los caballos, y me encanta la ronda, y me encanta dibujar, y me gustan los hombres, y me gustan los amigos, y disfruto de los recuerdos, y a veces, me gusto yo.
no me sale, ni a vos, ni a nadie. estoy como para adentro, veo tus mails, veo mails de otros que me cuentan cosas lindas, cosas feas, cosas importantes, cosas de corazón y el alma. y yo... yo soy incapaz de escribir 2 renglones. ni de aliento, ni de que lo recibí, ni de nada. estoy muda. Y no quiero que lo sientas como un "no me importa lo de los demás" simplemente, me pasa como si estuviera drogada constantemente. Escucho todo, sigo las conversaciones y quiero hacer mil acotaciones. Pero las palabras no salen de mi boca, ni las letras de mis teclas.
Estoy obsesionada con Alicia, la Alicia en el país de las maravillas. Yo. La leo, -nunca paso del 4 capitulo, siempre vuelvo al principio- La hablo en terapia. Fue tema central varias veces. La comparo conmigo. ¿estoy loca? El otro día fui a leer una edición vieja a la biblioteca nacional, nunca había ido a la biblioteca nacional a leer un cuento. Fue tan solemne y añejo... me sentí que estaba en un lugar especial, leyendo algo especial y hasta creí que yo podía ser especial.
Espacial es la palabra más que especial. Espacial soy yo. Los lugares me poseen. A veces las personas también, y ese justamente: es mi problema.
Alicia es blanca, tiene alas y está rellena de arroz y lentejas. No se para sola (igual que yo) y tuve que remendarla un poco.
Los cumpleaños son eso, expectativas. Algunas se cumplen, otras no, unas cosas salen mejor de lo previsto, otras no. Los amigos alegran el alma, -a veces la familia también-. Uno se encarga de revertir todo. Las dos caras de todo, lo feliz que estoy o lo feliz que podría ser.
En un día, que por ser 11, todos los que no llaman tienen que llamar, todos con los que siempre discutís, te aman y reverencian, y todo lo bien que tenés que estar, no lo estás.
Es eso, lo de siempre.
Soy tan pero tan feliz, que también estoy triste.
El cariño en los ojos de la gente que te quiere, el amor en las letras de las personas que se acuerdan. Todo es tan perfecto que da asco. Y entonces uno busca imperfección. ¿y dónde la encuentra? En uno mismo.
Las expectativas depositadas en uno mismo son una cagoncha. No dejo de decepcionarme. Una y otra vez pienso y compruebo que no soy la persona que quiero ser. Que soy un proyecto de personalidad abandonado por un empleado público. (Ese que es re-ñoqui) La burocracia demora eternamente el trámite de obtener mi carácter perfecto, tantos años que ya van 25. Un cuarto de siglo.
Me quiero poco por lo que soy, y me quiero mucho por lo que podría ser. Esa es la impotencia que se siente al ser una mediocre: termino no quieriéndome nada.
Todo esto para decir y explicar, que quiero ser una mejor persona.